Desde una pared de Sanata el Negro Juarez presidió su propio homenaje

Este jueves 31 de mayo, se cumplieron dos años desde que Rubén Juárez comprendió que ya nos había dado suficiente con su fueye y con sus fueyes, y se fue a tocar y a cantar a otros planetas. Así es que lo deben estar escuchando los marcianitos tomando mate, o las venusinas mientras se ponen los ruleros. Aquí se lo recordó con la procesión de su bandoneón blanco, que cruzó los barrios de su querida Buenos Aires a bordo de un trencito bullanguero, rodeados por los bocinazos de sus amigos, y acompañado por Silvia, su mujer y por Lucila, su hija. De Corrientes y Esmeralda el bandoneón blanco hizo una escala en el Bar de Julio, y siguó hasta Sanata, en Sarmiento y Bustamante.

Allí, luego de tocarse unos tangos en recuerdo del querido Negro, el fueye volvió a subirse al tren junto a una nueva oleada de pasajeros.

Varias celebridades abordaron el trencito a El Faro


Y a toda máquina por Córdoba derecho, Alvarez Thomas y Avenida de Los Incas enfiló hasta la esquina de Pampa y Constituyentes, donde la gente del Bar el Faro lo esperaba con las botellas abiertas.

Allí cantaron y tocaron todos los que sintieron que así lo evocaban de la mejor manera (imposible nombrarlos a todos), comenzando por los dueños de casa, Cucuza Castiello y Moscato Luna. Y cada uno, antes de entonar su tango, contó una anécdota suya con el Negro Rubén Juarez, en general relatando cómo y donde lo había conocido.

Lucila, la hija, y la mujer de Juarez, con amigos, junto al bandoneón blanco

Quien escribe esta crónica también conoció hace tiempo a ese gran artista y gran tipo, y quiere recordarlo publicando un par de fotos inéditas de aquel día. Rubén estaba de paso en París, acompañado por Horacio Ferrer. Era el 11 de marzo de 1981. Ese día Astor Piazzolla cumplía 60 años y quiso festejarlo con un grupo de amigos en el departamento donde vivía, en la Isla San Luis, en pleno corazón de Paris. Mi recuerdo de Rubén está en estas fotos, en que estuvimos sentados en torno de la misma mesa, siendo ambos bastante más jóvenes: el negro Juarez tenía entonces 34 años !


De derecha a izq: Horacio Ferrer, oculto detrás suyo, Astor Piazzolla, la esposa de Jairo, José Pons, una amiga, Rubén Juarez, Anneli Vehkoo una periodista finlandesa, Carlos Zito, y Laura Escalada, esposa de Astor.

En el brindis, sale Jairo, y qué lástima, Rubén salió de espaldas

 

1 Comentario

 

  1. 1, jun 2012  4:47 pm by Fabricio Responder

    Hermosa nota! Hermosa noche! Viva Juarez y Viva el Tango!

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