En el tango actual hay una enorme producción de letras nuevas. Algunas ancladas en la tradición, pero otras lanzadas directamente hacia la creación de una nueva mirada. Algo novedoso para un género que, en algún momento, no dudó en creerse aquello de ya haber dicho todo lo que tenía para decir.
Hernán “Cucuza” Castiello ya es una de las figuras destacadas del renacer tanguero. En su caso, el haber ganado dos veces el Certamen “Hugo del Carril” (en 2005 como letrista por su tango “Tibieza” y en 2007, como mejor voz masculina) es casi una anécdota. Es que este cantor, que debutó a los 5 años en el programa de TV “El tango del millón” para ganarse una pileta de lona, y que siguió cantando en las peñas de los 70s donde aún se presentaban los sobrevivientes de la llamada “época de oro”, hoy es una de las figuras más convocantes y queridas del género.
Cualquier barrio debería sentirse orgulloso de tener entre sus vecinos a un cantor como Gonzalo Genone. Joven, buenmozo, simpático, sentimental. Sonrisa gardeliana...
En un intento por agrupar y mostrar buena parte de todo este trabajo, Marcelo Saraceni acaba de editar su disco “Tangos para un siglo de cartón”. Y lo hizo con una sólida base musical orquestada, arreglada y dirigida por Norberto Vogel